Tanino es mucho más que un restaurante. Es una manera de entender la gastronomía, el vino y la hospitalidad; un lugar pensado para disfrutar sin prisas, donde cada detalle forma parte de la experiencia.
Detrás de esa forma de hacer las cosas están Elisabetta Occhi y José Esmael, dos maneras de mirar la hostelería que se complementan desde hace años. Elisabetta, española de raíces italianas, aporta una sensibilidad especial por los espacios, los detalles y esa sensación difícil de explicar que hace que un lugar resulte acogedor. José, argentino y apasionado del vino, encuentra en cada botella una historia que compartir y, muchas veces, el compañero perfecto para lo que llega a la mesa.
Juntos han hecho de Tanino una casa con personalidad propia y de su equipo, una familia. Una vida dedicada a la hostelería se traduce aquí en una atención cercana, en el cuidado de lo pequeño y en el deseo constante de que quien entra se sienta a gusto.
La cocina, la bodega y la coctelería completan esa forma de entender Tanino: sabores que viajan, vinos que merece la pena descubrir, encuentros, música y sobremesas que se alargan.
Porque Tanino cambia con cada momento del día, pero mantiene siempre la misma esencia: gastronomía, vinos, creatividad y el placer de recibir bien.