Nuestra cocina nace del producto y de las ganas de llevarlo un poco más allá. Sabores mediterráneos conviven con influencias de otras cocinas, técnicas diferentes y una mirada inquieta que entiende la carta como algo vivo, en constante movimiento.
Nos gustan los platos con intención, pero sin artificios innecesarios; los que invitan a compartir, a probar y a volver sobre ellos. Una cocina pensada para disfrutar de principio a fin y también para conversar con el vino.
Porque en Tanino el plato y la copa no siguen caminos separados. Se encuentran en la mesa, se complementan y, cuando la elección es buena, consiguen que ambos sepan todavía mejor.
Nos llamamos Tanino por algo.
El vino forma parte de nuestra identidad y de nuestra manera de entender la mesa. Nuestra bodega reúne etiquetas reconocidas junto a pequeños descubrimientos, diferentes orígenes, variedades y estilos que hemos elegido porque detrás de cada botella hay algo que merece ser contado.
Nos interesan los vinos con personalidad, capaces de acompañar un plato, transformar un bocado o convertirse, sencillamente, en el motivo para alargar la sobremesa.
Déjate aconsejar, pregunta, prueba algo nuevo o vuelve a ese vino que nunca falla. Aquí la bodega no está para mirar. Está para abrir botellas, compartirlas y disfrutar de todo lo que ocurre alrededor de una copa.
Nuestra barra comparte la misma filosofía que la cocina y la bodega: buen producto, equilibrio y libertad para crear.
La carta de cocktails combina clásicos que no necesitan presentación con propuestas propias en las que destilados, frutas, aromas, texturas y matices se encuentran con precisión. Cócteles pensados para abrir el apetito, acompañar una conversación o poner el broche a una cena que todavía no tiene por qué terminar.
Nos gusta respetar los clásicos y jugar cuando merece la pena hacerlo. Porque un buen cocktail también habla de equilibrio, de tiempo y de sensibilidad.
Antes de la mesa, después del postre o simplemente porque sí. La ocasión la eliges tú; nosotros ponemos la copa.